Primeros Años

En 1923, México participó por primera vez en el extranjero con el Club América, en Guatemala. Tras esta aventura, al año siguiente se creó un conjunto que sería llamado “Selección Nacional”; Rafael Garza Gutiérrez “Record” fue nombrado el entrenador a cargo, auxiliado por Adolfo Frías .

Se convocaron 14 jugadores al Parque España para realizar las pruebas de ingreso. Los asistentes fueron: Nacho de la Garza, Pedro “Perico” Legorreta, Manuel “Güero” Yáñez, Enrique “La Matona” Esquivel, Agustín Ojeda, Roberto Jardón, Carlos Garcés, Horacio Ortiz, Adeodato López, Mauro Guadarrama “La Venada” Alatorre, Cornelio Cuevas, Alfredo “Fofo” García Besné. La emoción se sentía a flor de piel: era la primera vez que se podía gritar: ¡México-México-México! No era habitual el uso de los colores de la bandera para fines de vestimenta, por ello, prefirieron emplear un rojo muy oscuro, casi guinda (con un bies blanco en la camiseta) los pantaloncillos y las calcetas negros. Para las olimpiadas de 1928 se cambió el pantaloncillo por uno blanco.

En 1930, nuestro país se preparaba para la primera copa del mundo, en Uruguay. Dos años antes, se había formado un conjunto con la mayoría jugadores del Club América, ya que era el equipo más destacado de la época. En este tiempo, la Selección Mexicana estaba bajo las órdenes de Jesús Salgado y el preparador físico Alfonso de la Vega, aunque seguía considerándose al legendario “Récord” como el verdadero director técnico o entrenador, como se le conocía antaño. El equipo viajó a Holanda en barco, y no pudieron entrenar a lo largo del viaje, por lo que los jugadores llegaron a su destino con una pobre condición física. El primer encuentro en Holanda sucedió ante la selección española, cuyo marcador resultó demoledor por la diferencia de goles: siete a uno a favor de la selección ibérica.

Después de esta experiencia, la selección quedó a cargo de Luqué de Serrallonga quien comandó la expedición futbolística hacia Uruguay. Tras el viaje, Luqué decidió hospedar a los jugadores en un hotel de las afueras de la ciudad. Hacía tanto frío que uno de ellos, Raymundo “El Mapache” Rodríguez —desesperado por el clima—, tomó las vendas que llevaba la delegación y se cubrió el cuerpo lo que, según cuentan, produjo un susto tremendo a su compañero, “La Marrana” Olivares.

A partir de entonces, Raymundo fue llamado “La Momia”. Luqué de Serrallonga, nervioso y apasionado por el juego —justo antes del primer partido contra Francia— sacó de su maleta un cromo de la virgen y un fonógrafo, mientras los persuadía con la idea del triunfo, sobre el orgullo que despertarían en sus madres y hermanas al verlos ganar; se escuchaba el himno nacional de fondo y con la Virgen en mano, Luqué hablaba apasionado por el triunfo. Cuentan que los jugadores salieron llorando tras la emoción del discurso a la cancha.

Sin embargo, las motivaciones de Luqué no fueron suficientes y el papel de la selección en este mundial dejó mucho que desear. El primer jugador que anotó un gol en el extranjero fue: Juan “Trompito” López, ídolo indiscutible y defendido por sus seguidores, quienes lograron que se le redujera el castigo que le habría correspondido por ofender a un árbitro.

Cinco años más tarde, la selección participó por primera vez en un torneo de carácter internacional en Ámsterdam, su actuación se limitó a un encuentro con España, donde el marcador terminó con siete goles de los contrarios y uno de México, anotado por Juan Carreño. En los juegos oficiales de 1947, el uniforme sufrió variantes: se utilizó una camisa con botones al frente y cuello de solapa, de acuerdo a la moda de la época, lo que parecía hacerlos ver como burócratas. Los partidos iniciales de la selección fueron buenos y el primero, contra el equipo guatemalteco, se ganó con un marcador de dos a uno.

Hasta 1950 México reapareció en un Mundial, y el delantero Antonio Carbajal mostró su talento, para sumar cinco copas del mundo hasta la de Inglaterra, en 1966. En Suecia 1958, México empató con Gales.

Para el Mundial de Chile 1962, la selección ya había atravesado por primera vez los partidos de clasificación, casi con dos años de anticipación. El papel de la selección en este mundial fue uno de los más destacados de su historia; en el estadio de El Sausalito, en Viña del Mar, México ganó su primer partido en una copa mundial, derrotando a Checoslovaquia por tres goles a uno. Nuestro país logró ser sede del balompié internacional en 1970 y 1986 y, en ambos casos, obtuvo el sexto lugar, vencido únicamente por equipos de gran recorrido futbolístico como Italia y Alemania, respectivamente.